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Servirle a Dios – fe y entrega

Como hablamos en la última entrega de esta serie Servirle a Dios, el hacerlo no es una obligación, sino una decisión. Sin embargo, cuando entramos en Su presencia, comprendemos Su palabra, nuestra perspectiva cambia por completo.

Como hablamos en la última entrega de esta serie Servirle a Dios, el hacerlo no es una obligación, sino una decisión.  Sin embargo, cuando entramos en Su presencia, comprendemos Su palabra, nuestra perspectiva cambia por completo.

Números 16.9 (RVR60)

Os es poco que el Dios de Israel os haya apartado de la congregación de Israel, acercándoos a Él para que ministréis en el servicio del tabernáculo de Jehová·, y estéis delante de la congregación para ministrarles,

¿Sabes que Dios nos ama?  ¿Qué el nos ha escogido? ¿Qué hay promesas en El?

En ocasiones los afanes y dificultades en la vida nos hacen olvidar la grandeza del Dios que nos ha llamado a servirle.  Ciertamente Dios no nos obliga a servirles, solo conozco una historia en donde Dios casi obligó a este personaje para que fuera a predicar del arrepentimiento en Nínive, estoy hablando de Jonás.  Por lo tanto, Dios no nos obliga a ir a la iglesia, a orar, a ayunar, a diezmar, etc.  Porque Dios quiere que nosotros tomemos la decisión por cuenta propia, por fe y convicción de que es lo correcto y no por miedo a que pueda pasar algo malo si no lo hacemos.

Es nuestra decisión creer y permanecer creyendo.  Lo que estoy seguro que a Dios no le agrada es que hoy estemos y mañana no.  Independientemente de cuales sean tus convicciones, a Dios le agrada la consistencia, especialmente en la búsqueda de Su presencia, pues es ahí en donde somos formados por Su poder.

La biblia establece que es mejor NO prometerle a Dios que prometerle y NO cumplirle (ver Eclesiastés 5:5).  Es decir que cuando hacemos votos a Dios nos vale mejor cumplirle.  El cumplimiento de los votos a Dios es nuestra prueba personal de que podemos sostener lo que creemos y lo que declaramos con lo que hacemos y eso es una parte esencial para el crecimiento espiritual.  Cuando hacemos esto y dejamos que el poder de Dios nos forme, aunque Dios no nos obliga, nos vamos a sentir en la obligación de servirle por tanto que El ha hecho por nosotros.

Preguntas guías:

¿Cuán comprometidos estamos con Dios?

¿Cuán efectivo estamos siendo en sostener las promesas que le hemos hecho? 

¿Puedo identificar y atender aquellas cosas que no me ayudan a ser consistente?

Oración: 

Padre, te pido que me ayudes a ser consistente en mi fe, que el poder de tu presencia ilumine mis días y pueda perseverar en aquello que te agrada.  AMEN

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