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Evalúa tu compromiso con la fe que agrada a Dios

Quizás has escuchado el versículo bíblico que declara que la fe, es la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve (ver Hebreos 11.1), también el que dice que sin fe es imposible agradar a Dios (ver Hebreos 11.6-8). Hoy quiero hablarte de cómo evaluar tu nivel de fe, mediante el compromiso que tienes con la obra de Dios, pues asumo que también has leído o escuchado que la fe sin obras es muerta (ver Santiago 2.14).

Mateo 22.34–40 (RVR60):
34Entonces los fariseos, oyendo que había hecho callar a los saduceos, se juntaron a una. 35Y uno de ellos, intérprete de la ley, preguntó por tentarle, diciendo: 36Maestro, ¿cuál es el gran mandamiento en la ley? 37Jesús le dijo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente. 38Este es el primero y grande mandamiento. 39Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. 40De estos dos mandamientos depende toda la ley y los profetas.

En el pasaje anterior vemos a un intérprete de la ley hacerle una pregunta a Jesús, ¿cuál es el gran mandamiento en la ley?. Como sabemos, la ley se establece para traer orden y si somos personas en nuestros sentidos, debemos de vivir comprometidos con ese orden cumpliendo la ley. El punto que quiero traer es que para demostrar tu fe, hay que hacer obra y no hay mayor obra que aquella que demuestra nuestro amor a Dios, amando a nuestro prójimo. No hay que saber mucha teología para entender esto, la palabra de Dios nos enseña cómo amar a Dios y por consiguiente a nuestro prójimo, siendo la palabra de Dios la ley.

¿Qué acuerdo tengo con Dios?

Usualmente llegamos a Dios por medio de una crisis en donde le pedimos a Dios que haga algo por nosotros, haciendo un voto condicional.

Tomemos el ejemplo de Ana (ver 1 Samuel 1). Ana lloraba amargamente y rinde votos a Dios pidiéndole la bendición de tener un hijo, con tal de presentárlo a Dios en el altar todos los días. Este hijo fue Samuel, uno de los primeros profetas muy obediente a Dios.

Si has llegado a los pies de Cristo a través de un voto que hiciste cuando te encontrabas en un momento de crisis, debes saber que la palabra declara que es mejor no prometer que prometer y no cumplirle. ¿Estás cumpliendo tus votos a Dios?

¿Te estás congregando?

El congregarnos no es solo una exhortación que a Pablo le nace de la nada en Hebreos 10.27-28 sino que arroja luz sobre la importancia de congregarnos y animarnos unos a los otros a amar y hacer buenas obras. Al ser parte de la iglesia, serás parte de la obras que haga.

El congregarnos tambien nos hace partes del cuerpo de Cristo, pues todos estamos llamados a ser parte del cuerpo de Cristo y el que nos llama no llama a llaneros solitarios, sino a congregarse y ser parte de un cuerpo llamado iglesia que tambien tiene un orden.

Si tienes problemas para congregarte por alguna razón te invito a leer el estudio bíblico La Iglesia Herida.

¿Estoy cumpliendlo con los reglamentos de mi iglesia?

Cuando nos hacemos miembros de la iglesia es porque estamos convencidos y de acuerdo con su doctrina bíblica.

Cada iglesia es diferente, si podemos hablar de muchas cosas con las que tales no estemos de acuerdo en muchas iglesias y sus interpretaciones bíblicas, pero este escrito no tiene ese motivo, sino el analizar nuestro compromiso con la fe que hayamos adoptado.

Cuando cumplimos las normas de la iglesia en la que nos congregamos, como asistir a todos los servicios y estudios bíblicos, cuando cumplimos con nuestras responsabilidades ministeriales, cuando diezmamos y ofrendamos por obediencia a nuestro acuerdo con la palabra de Dios, etc. Es a eso a lo que me refiero cuando hablo de cumplir con los reglamentos específicos de tu iglesia.

Estas preguntas básicas nos ayudan a reflexionar y auto analizarnos, aunque hay muchas cosas más en las que podemos reflexionar para analizar nuestro compromiso con la fe que agrada a Dios, pero lo voy a dejar para otra ocasión.

Oración:

Padre, te pido que me ayudes a ser una persona que demuestre mi compromiso contigo a través de obras que hablen de tu amor y de tu misericordia, de la importancia de obedecer tu palabra y tus mandamientos, que animen al prójimo a recibir tu amor y expresarlo a otros, a valorar el llamado que nos hace parte de la familia mas valiosa en la faz de la tierra, la familia de la fe que te agrada. AMEN

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