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El ministerio quíntuple

Entendamos el ministerio base que compone la iglesia. Constantemente escuchamos el ministerio de caballeros, el ministerio de damas, niños, etc. Pero la base de la iglesia se constituye de el ministerio quíntuple. Aprendamos sobre ello en este estudio bíblico.

Introducción

Criticar un jugador desde las gradas es muy fácil, porque las criticas mayormente se basan en lo que se ve desde afuera y por lo general tiene motivos pasionales, personales o de fanatismo, sin embargo, cuando conocemos otros factores como el entrenamiento, las reglas de juego, las jugadas particulares, la condición física del jugador o el equipo, si alguna lesión ocurriendo o problemas personales, la perspectiva puede cambiar.  Son muy pocas las personas que antes de asentar un juicio se detienen a pensar en lo que podría estar pasando tras bastidores. 

Lo mismo sucede en la iglesia, por lo general la gente critica y termina juzgando por lo que ven sus ojos al momento, sin pensar en lo que puede estar sucediendo detrás.  Esta situación puede convertirse en un gran problema y si no se educa a la congregación, lo que comienza como una pequeña situación puede terminar convirtiéndose en un gran problema de contaminación y división entre los creyentes, convirtiéndose la Iglesia en un mar de emigración a otras iglesias o peor aún, los creyentes terminan apartándose, siguiendo sus propios caminos.

Lo que está sucediendo entre el pueblo de Dios es de preocuparse.  La gente convertida se mueve de iglesia en iglesia cada vez que sucede un disgusto.  Una vez más, la iglesia se ha convertido en un lugar de emigración en donde los creyentes “heridos” “con razón o sin razón” llegan a otra iglesia con el deseo de que su necesidad sea atendida mientras la cantidad de creyentes nuevos convertidos va disminuyendo.

Dicho esto, visto por mis propios ojos desde muchos ángulos y en muchos lugares, es un tema de interés que no debemos tomar de manera trivial, por lo contrario, sino de manera extremadamente seria porque cuando los convertidos heridos “con razón o sin razón” se cansan del círculo vicioso terminan dejándose de congregar y peor aun apartándose de Dios, afectándose el trabajo de la iglesia y la función del ministerio quíntuple, que es ganar nuevas vidas para Cristo. 

A través de este estudio no quiero presentar un juicio, sino una solución o un mapa de referencia sobre el cual podamos dirigirnos en el desarrollo y crecimiento de nuestras congregaciones.  Cuando hablo de crecimiento me refiero al crecimiento físico (la iglesia en número de miembros) y más importante aún, al crecimiento relacionado a la madurez espiritual como creyentes individuales y como un todo colectivo.

Contenido

Como cualquier otro trabajo que se trata de relacionarse con seres humanos, hablar de misión, visión, esfuerzo, sacrificio y obediencia es un tanto fácil, el reto es hacer que todos los miembros que provienen de diferentes congregaciones, diferentes culturas, razas, etc. vean lo mismo que el liderato de la iglesia y reciban con humildad las direcciones.  Por esta razón, el liderato de la iglesia debe estar anclado y entender estrictamente al ministerio quíntuple y sus funciones específicas, así como la manera en que se relacionan y dependen el uno con el otro para que el trabajo como un todo, es decir como iglesia sea más efectivo.

Es necesario aclarar que el hecho de que se apliquen todas las sugerencias de este estudio bíblico no garantiza los resultados anhelados, pero si resulta en la satisfacción de cumplir con Dios lo que demanda de nosotros conforme a Su palabra.  Lo que propongo es justificado por la biblia y estrictamente en su justo contexto, pero adaptado al tiempo actual, de lo contrario perdería validez en nuestra vida como creyentes.  La biblia es un documento de mucho valor para el cristiano porque nos enseña muchas cosas importantes como la historia del pueblo de Dios, el carácter de Dios, nos infunda fe sobre el poder de Dios y la historia de la creación, además de nuestro Señor y Salvador Jesús, quien se le apareció a Pablo y este, lleno de la gracia, el poder y la sabiduría de Dios de manera muy especial en un versículo, a mi entender subestimado, pero de un enorme valor y una gran estructura corporativa cuando se analiza a fondo, exhorta a los Efesios llamándolos a la acción basado en lo que hoy llamamos el ministerio quíntuple, también conocido como el ministerio de la asunción.

Efesios 4.9–13

Y eso de que «subió», ¿qué es, sino que también había descendido primero a las partes más bajas de la tierra? 10 El que descendió es el mismo que también subió por encima de todos los cielos para llenarlo todo. 11 Y él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros, 12 a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo, 13 hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, al hombre perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo.

Estudiando el pasaje anterior, el apóstol Pablo comienza exaltando la figura de Jesús declarando que Él es quien tiene el poder desde lo más alto hasta lo más bajo, quien lo llena todo, dando a entender que en Él se encuentra el cumplimiento de la profecía bíblica hasta el fin de los tiempos.  De esta manera Pablo le otorga toda la gloria que merece Jesús y lo hace responsable de, bajo esa autoridad, constituir un equipo de trabajo que a unos llamó apóstoles, profetas, evangelistas, pastores y maestros.

La palabra constituir es muy relevante en este contexto bíblico.  La palabra constituir proviene de la palabra constitución, el diccionario VOX de la lengua española define la palabra constitución como la Ley fundamental que fija la organización política de un estado y establece los derechos y obligaciones básicas de los ciudadanos[1]Esta última definición justifica el nombre alterno que se le da al ministerio quíntuple como el ministerio de gobierno.  Con esto, aprendemos que Jesús trajo una nueva forma de gobernar cuando ordenaba a Sus discípulos constituyéndolos como apóstoles.  Esto era un insulto para la corriente rabínica que gobernaba en aquellos tiempos.

Una de las grandes y principales diferencias entre la mentalidad rabínica y el cristianismo es la falta de reconocimiento en Cristo como la figura principal de la biblia, no solo como un profeta, sino como el hijo de Dios, que por ser hijo era Dios mismo, pero que también es Señor, que quiere decir dueño y mayor aun, es reconocido y aceptado como el salvador, el mesías esperado para salvación y no de las personas que creían ser salvas por sus obras, sino de pecadores y todo aquel que lo aceptara.  Pablo, quien se movía dentro de esa corriente rabínica antes de encontrarse con Jesús y reconoció esto luego de encontrarse con Jesús, por tanto, exalta y glorifica Su nombre como Jesús lo amerita.

Dicho lo anterior, con este estudio busco afirmar tres puntos esenciales que como creyentes debemos tener presente y promulgar en todo tiempo.  Es algo que debe ser parte de nuestro hablar, de nuestro predicar, de nuestro diario vivir.

  1. La exaltación de Cristo como el autor y consumador de la fe cristiana.  Su reconocimiento como Señor y Salvador de nuestra vida y todo aquel que le confiese.
  2. La importancia de formar un liderazgo sólido, con el propósito de educar al cuerpo de Cristo en la palabra de Dios y alcanzar aquellos que no han conocido a Cristo.
  3. La importancia del sano estudio bíblico, la oración y el ayuno como fuentes de cambio y transformación.

El diccionario bíblico presenta los diferentes roles de apóstol, profetas, evangelistas, pastores y maestros y los señala como dones, lo que en realidad hace sentido.  Aunque la biblia menciona otros dones en diferentes versículos, estos dones a continuación son de personas de acción, personas que toman una parte activa dentro de la iglesia, es decir el liderato de la misma.  Los apóstoles fueron llamados por el mismo Jesús, sin embargo, después de Jesús asumimos que las personas eran llamadas inspiradas por la revelación del Espíritu Santo y de acuerdo con cómo se desempeñaban en el servicio a Dios.

Este estudio bíblico no busca ayudarte a determinar para lo que estás llamado, tu deber es aferrarte al objetivo número tres y en oración determinar para lo que estas llamado esperando la confirmación y afirmación de Dios.  Reconocer nuestro lugar en el servicio a Dios es de suma importancia debido a que una vez tengamos claro el llamado entenderemos otros aspectos de la sujeción, la obediencia y el orden de Dios para que todo se mueva de acuerdo.

A continuación, la definición y descripción de funciones de cada uno de los roles del ministerio quíntuple de acuerdo con la palabra.

Apóstol

Un apóstol (gr. apostolos) es alguien enviado como representante con autoridad y responsable ante el que lo envía. Los apóstoles del N.T. fueron escogidos y enviados por Cristo para una misión específica y con su autoridad (ver Mt 10:1–14; 16:19; 28:18–20; Jn 15:16; 20:21–23; Hch 1:8; 9:1–22; 10:41–42). La misión de ellos consistía principalmente en evangelizar, discipular a los convertidos, entrenar líderes y establecer y administrar iglesias locales (ver Hch 2:14–28:31). La palabra para apóstol es usada también en un sentido general como “mensajero” (ver 2 Co 8:23; Flp 2:25).[2]  En la iglesia primitiva, para ser apóstol había que reunir ciertas condiciones:

  1. haber visto a Cristo y haber estado con él desde el principio de su ministerio (Hch. 1:21–23);
  2. haber sido testigo de la resurrección del Señor (Hch. 1:22; 1 Co. 9:1–2; 15:8–9);
  3. haber recibido la comisión de predicar del Señor, recibiendo poder y autoridad de él para ello (Mr. 3:14; Jn. 20:21; Hch. 9:5, 15–16);
  4. haber sido quienes pusieron el fundamento doctrinal de la iglesia.[3]

Profeta

Aquel a quien Dios reviste de Su autoridad para que comunique Su voluntad a los hombres y los instruya[4].  El profeta, por su carácter de profeta pasaba mucho tiempo en oración, lo que tiene toda lógica y sentido pues, es necesario entrar en una relación íntima con Dios si queremos ser Su vocero (su voz en la tierra).  La oración, más que nada es el hábito número uno del profeta.

Evangelista

Mensajero de buenas nuevas[5]. En esencia todos estamos llamados a llevar las buenas nuevas de salvación de nuestro Señor y Salvador Jesús, incluso fue un mandato de parte de Dios (ver Marcos 16.15-18).  Por supuesto, las buenas nuevas son el mensaje de la palabra de Dios escuchado a través de los labios de Jesús, quien era la buena nueva viviente.  A pesar de todos estar llamados a ser partícipes de la gran comisión hay personas que tienen este don especial de rescatar almas, de acercarse a las personas y hablarles de Cristo, tienen el don de hacer que se les escuche.  Hoy en día el evangelista sale de la iglesia a predicar el evangelio y ganar almas para Cristo.  Más adelante estaremos hablando de ello.

Pastor

Un pastor es aquel que cuida un rebaño, conforme a todas estas características la biblia hace varias analogías para describir la relación de Dios con Su pueblo o de Jesus con los creyentes.  En el Nuevo Testamento se habla del don de los pastores en la iglesia, para alimentar y pastorear las ovejas; los ancianos u obispos son asimismo exhortados a tener cuidado de la grey del Señor, siguiendo el ejemplo de Cristo, el Gran Pastor de las Ovejas, Señor del rebaño y de los encargados de cuidarlo.[6]

Maestros

El maestro es exhortado a ocuparse en la enseñanza (ver Romanos 12:7). La «enseñanza» es la exposición inteligente de la verdad mediante el Espíritu Santo, y ello no deja lugar a la mente y opinión del hombre.[7] El maestro se encarga de hacer discípulos y educar a los creyentes en todo lo relacionado a las enseñanzas de la biblia.  El ser maestro conllevaba una gran responsabilidad, pues de repente ya muchos se querían hacer maestros lo que podía constituir un problema de división en el pueblo al querer diferir o discutir sobre ciertos temas por lo que Pablo exhortaba que el llamado y la unidad se encontraba única y exclusivamente en Jesús, no en ningún hombre en particular, siquiera en ellos mismos, entiéndase Pablo o Pedro (ver 1 Corintios 1.10).

Bajo la administración y las funciones base de los roles mencionados fue que se formó la iglesia en sus comienzos, sin embargo, esto no le resta méritos al trabajo que realizaban otras posiciones y a la manifestación de otros dones como el servicio de la mujer y otros ayudantes que se esforzaban en cumplir las encomiendas que se les asignaban.  No olvidemos que en el cuerpo de Cristo todos tenemos una función que cumplir (ver Romanos 12.3) para que el cuerpo funcione efectivamente.

Regresando al tema del ministerio quíntuple, el trabajo principal es llevar las buenas nuevas de salvación (evangelista), añadir a los nuevos convertidos a la familia de la fe y cuidarlos (pastor), educarlos en la palabra y el conocimiento de Dios (maestro), continuar y cuidar del peligro la obra dirigida por el Espíritu Santo de Dios (profeta) y de esta manera crecer y expandir (apóstol) el reino de Dios.

Todos y cada uno de los roles mencionados son reconocidos como dones, cuando hablamos de dones hablamos de la gracia y el favor Dios depositado en la persona con el fin de tomar parte y servir a otros en el ministerio (ver Romanos 12.6).  Relacionado a los dones, la biblia declara que los dones son irrevocables (ver Romanos 11.29).  El llamado de Dios es irrevocable, pero no así la persona, Dios siempre hará lo que tenga que hacer para cumplir Su propósito y Su voluntad, por ejemplo, Dios llamó a Saúl, sin embargo, ante la terquedad de Saúl lo suplantó por David y luego de David Dios sigue levantando y llamando hombres y mujeres hasta el cumplimiento de Su palabra. 

Conclusión

No dejes que nada ni nadie te saque del propósito de Dios en tu vida, enfócate en Jesús, no en las personas. Nosotros todos cometemos errores, incluso toda clase de líderes, si negamos esto es como negar que no somos pecadores y que Jesús se sacrificó en vano, pero no es así, el camino ministerial como todo en la vida es un proceso de aprendizaje.  Cuida y perfecciona tus dones, los mismos son importantes porque nos ubican en el servicio a Dios, son habilidades particulares repartidas por Su Espíritu Santo, aunque todos operen y se manifiesten de manera diferente, esto está escrito en 1 Corintios 12.4.

No olvides que, por tener habilidades extraordinarias, dar frutos y ser exitoso en el ministerio, el ego te engañe y te haga creer que mereces gloria, en ninguna manera, suficiente es Su gracia en nuestra vida, pero la gloria y la honra es de Dios, la obra es de Dios, ¡incluso los frutos que salgan de tu esfuerzo son para Dios!  El día que te ataquen esos pensamientos vanos repréndelos en nombre de Jesús y continúa trabajando con pasión para Dios.

Los frutos en el ministerio son indispensables para demostrar evidencia de que los dones se están aplicando adecuadamente.  El hecho de que una persona tenga dones no quiere decir que tenga frutos, el tener una posición quiere decir que se tiene la capacidad para ejercerla porque Dios lo ha revelado y así se ha demostrado.

Como ministerio debemos reflexionar basado en el ministerio quíntuple, preguntarnos ¿en que área necesitamos más atención?; en el apostolado (administración de la iglesia y sus miembros), en la enseñanza (la sana doctrina bíblica), en el evangelismo (llevar el mensaje a las vidas), en la profecía (revelación y aviso de Dios sobre lo que anda mal y hay que atender) o en el pastorado (atender las ovejas adecuadamente, reprenderlas sin lastimarlas).

Finalmente, aunque los frutos son evidencia de que los dones se aplican adecuadamente, es necesario entender y reconocer cual es el ingrediente más importante que debemos añadir a los dones, el amor (ver 1 Corintios 13).

Reflexiona sobre este estudio devocional y aplícalo en tu iglesia, es importante reconocer que la acción del liderato basado en esta forma de gobierno delegada por Pablo es importante para ser más efectivos.


[1] Cayuela, N. L. (Ed.). (1997). Diccionario general de la lengua española Vox. Barcelona: VOX.

[2] (2000). En LBLA indice de topicos (electronic ed.). La Habra, CA: Foundation Publications, Inc.

[3] Deiros, P. A. (2006). Prefacio a la Edición Electrónica. En Diccionario Hispano-Americano de la misión (Nueva edicion revisada). Bellingham, WA: Logos Research Systems.

[4] Ventura, S. V. (1985). En Nuevo diccionario biblico ilustrado (p. 956). TERRASSA (Barcelona): Editorial CLIE.

[5] Ventura, S. V. (1985). En Nuevo diccionario biblico ilustrado (pp. 350–351). TERRASSA (Barcelona): Editorial CLIE.

[6] Ventura, S. V. (1985). En Nuevo diccionario biblico ilustrado (p. 896). TERRASSA (Barcelona): Editorial CLIE.

[7] Ventura, S. V. (1985). En Nuevo diccionario biblico ilustrado (p. 701). TERRASSA (Barcelona): Editorial CLIE.

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