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El ministerio de Satanás

La biblia declara que no ignoremos las maquinaciones del enemigo, por lo tanto, aunque no lo exaltamos, si estudiamos quién es y lo que quiere.

Introducción

Desde Génesis hasta Apocalipsis (véase Genesis 3.15 y Apocalipsis 12.7) la biblia demuestra que el ser humano creado por Dios se encuentra en continuas guerras.  Desde el momento en que Adán y Eva se encontraban en el jardín del edén, luego de la caída y a través del tiempo y según la palabra, hasta que se cumpla la profecía continuaremos batallando en guerras espirituales. 

Según la biblia, la guerra comenzó cuando Satanás se reveló contra Dios y sedujo una tercera parte de los ángeles del cielo (ver Isaías 14.12; Ezequiel 28.12-19).

Esto y más, estaremos estudiando a continuación.

Contenido

Según del diccionario VOX de la lengua española, entre otras definiciones similares, la palabra guerra se define como la lucha armada prolongada entre dos o más naciones durante la cual se producen diversas batallas[1]Desde el principio, aparentemente la batalla se trata del hombre y Dios, el primero buscando hacer su propia voluntad (ver Génesis 6.5) influenciado por la serpiente antigua, mientras Dios intenta persuadirnos de que Su voluntad es mejor para nosotros.

¿Pero, de donde surge la tendencia e inclinación hacia el mal y de qué manera es influenciada en nuestra vida actual, aun cuando no tenemos nada que ver con ello?  Lo queramos o no, siempre vamos a tener mis fortunios en la vida, incluso e irónicamente es una promesa de nuestro Salvador (ver Juan 16.33).  Para que todo haga sentido no podemos omitir el suceso que determinó el futuro del hombre y la mujer cuando pecaron contra Dios siendo influenciados por la serpiente en el jardín del Edén.

Parece ilógico e imprudente luego de tantos de miles de años seguir creyendo en ello, pero sin duda alguna la palabra de Dios en la biblia es la profecía más certera que podemos encontrar y la que más hace sentido, en fin, es la verdad (ver 2 Pedro 1.19-21).  Esto me llega a concluir que la influencia inspirada por Satanás sigue acechándonos (ver 1 Pedro 5.8) hasta el día de hoy y como mencioné al comienzo, seguirá hasta que se cumpla la palabra de Dios. 

La vida en conciencia es una constante guerra espiritual entre el bien y el mal dentro de nosotros, en donde tenemos la potestad de decidir por uno de los dos, el bien o el mal, de esta manera Dios prueba nuestra fe y nos hace sacar aquello con lo que estamos llenando nuestro corazón a través de nuestras acciones y decisiones.  Las situaciones difíciles no ocurren para que seamos señalados, tampoco para que seamos condenarnos como medio de castigo, sino para que nos detengamos por un momento y nos auto analicemos sobre lo que realmente tenemos en el corazón, para probar en tiempos difíciles cuanto estamos dispuestos a serle fiel a Dios.

Una ilustración de la guerra del bien y del mal la podemos encontrar en el libro Deuteronomio 11.26, en donde Dios establece que pone delante de nosotros la bendición y la maldición, mientras señala que la bendición se trata de seguir sus mandamientos, pero también deja claro que la maldición se consigue a través de la desobediencia.  Otro ejemplo que podemos utilizar para ilustrar la batalla interna que tenemos es cuando el apóstol Pablo en la carta a los Romanos 7.15-20 donde establece que con la carne le sirve a la ley del pecado, que irremediablemente tiene que lidiar con el proceso de desintegración del cuerpo, pero con el espíritu de su mente le sirve a la ley de la gracia que es en cristo Jesús.

Aunque demás está decir que las guerras se producen por desacuerdos que se acumulan y eventualmente producen la guerra es importante mencionarlo, además de la codicia de los hombres y de las naciones por tener lo que tienen otros[2] (ver Santiago 4.1-3).  No podemos perder esta declaración de perspectiva.  ¿Preguntémonos, por qué tenemos las diferencias que tenemos con nuestros hermanos?  ¿De dónde surgen los altercados verbales que en ocasiones suceden?  ¿Valen la pena las agresiones físicas?  ¿Es posible evitar las guerras totalmente?  En cuanto a esta última, aunque pienso y quiero creer que sí, la biblia es clara en cuanto a esto (ver Mateo 10:34).  Al final del día no se trata de si vamos a tener guerras o no, sino de cuales guerras son las que elegimos, pero en cuanto a la razón por la que existen las guerras y conflictos no podemos determinar otra cosa que al enemigo de las almas en su intención de matar robar y destruir (ver Juan 10:10), pues se le reconoce como el padre de toda mentira (Juan 8.44).  Esto nos releva la necesidad de estudiar un poco más a fondo el personaje de Satanás en la biblia, cosa que estaré presentando a continuación.

¿Quién es Satanás?

En este estudio bíblico estudiaremos la figura antagónica registrada en la palabra de Dios mejor conocida como Satanás.  Esto debido a que nosotros los creyentes debemos conocer por nombre y apellido aquello contra lo que estamos luchando o siendo influenciados constantemente.  Este conocimiento nos dará una visión más clara de lo que es el enemigo de las almas y por consiguiente nos ayudará a discernir entre el bien y el mal de una manera más efectiva.

Es necesario e importante aclarar que este estudio bíblico no tiene el fin de darle gloria a Satanás, sino conocer que es una persona, no una fuerza, que no debe subestimarse porque puede arruinarnos la vida entera, pero a quien tampoco debemos temer cuando estamos haciendo lo correcto delante de Dios.  Si al leer este artículo sabes que de alguna manera no estás haciendo lo correcto delante de Dios te invito a que a medida que conozcas a Satanás y sus obras te alejes de todo aquello que es producto de su mentira.

Un dato interesante es que Satanás se menciona, directa o indirectamente en nueve libros del Antiguo Testamento (Génesis, Levítico, Deuteronomio, 1 Crónicas, Job, Salmos, Isaías, Ezequiel y Zacarías) y por cada autor del Nuevo Testamento[3].  Esto nos revela algo muy importante.  La figura de Satanás cada vez se hace más relevante, ya no podemos ignorarlo, sería imposible sacarlo de la realidad que aprendemos a través de las escrituras y que vivimos diariamente.  Es decir que en términos espirituales necesitamos reconocer contra quien estamos luchando, cuál es su objetivo y las estrategias que utiliza para llamarnos la atención y por consiguientes comprometernos con la perdición.

Satán es una palabra hebrea que significa “acusador o adversario, alguien que resiste”[4] y no es para menos, así como Satanás resiste obedecer lo que Dios ha establecido, él quiere que de la misma manera las personas se resistan a obedecer a Dios.  Pero eso no es todo, la biblia se refiere a Satanás a través de un sinnúmero de nombres que no inspiran nada bueno.  A continuación, un resumen de los diferentes nombres de Satanás a través de la biblia.

El libro “La Lucha contra Satanás: conociendo al enemigo y sus debilidades, estrategias y derrotas de Beeke J. (2008)” obtenemosla siguiente información:

En el Nuevo Testamento se hace referencia a Satanás como “el diablo” (diabolos), que significa difamador o calumniador, se utiliza 60 veces en todo el Nuevo Testamento, 40 de ellas en los Evangelios.  Esto nos deja saber que Satanás es calumniador por excelencia. Difama a Dios con el hombre, como lo hizo con Eva; difama, a veces, al hombre con Dios, como lo hizo en el caso de Job; y difama al hombre con el hombre.  Mientras que El término Satán aparece 34 veces en el Nuevo Testamento. La mitad de esos términos se encuentran en los Evangelios y en Hechos, y la otra mitad en las Epístolas y en Apocalipsis Solo en seis ocasiones se refieren a “el Satán”.

Otros nombres del Nuevo Testamento para Satanás incluyen el Acusador (Apocalipsis 12:10), el Adversario (1 Pedro 5:8), Apolión (Apocalipsis 9:11), Belcebú (Mateo 12:24), Belial (2 Corintios 6:15), el dragón (Apocalipsis 12:7), dios de este mundo (2 Corintios 4:4), príncipe de la potestad del aire (Efesios 2:2), príncipe de este mundo (Juan 12:31), la serpiente (Apocalipsis 20:2), el tentador (Mateo 4:3), y el león rugiente (1 Pedro. 5:8).

Finalmente nos revela que “Satanás tiene tres títulos en las Escrituras, estableciendo su malignidad contra la iglesia de Dios: un dragón, para resaltar su malicia; una serpiente, para resaltar su sutileza; y un león, para destacar su fuerza”[5]

Un dato curioso relacionado al nombramiento Satanás entre el viejo y el nuevo testamento sugiere que la muerte de Cristo, al ser testimonio de la luz (ver Juan 1.9) reveló más a fondo la presencia de Satanás en este mundo y no solo como una persona, sino como una influencia que hoy en día arrastra las masas.  Por esto es tan importante estudiar la persona de Satanás.

¿Estamos en guerra con Satanás?

Si alguna vez has estado en la iglesia y todo lo que escuchas es relacionado a Satanás y sus fechorías al punto de que te sientes incómodo que no sabes que hacer, es porque aún no has entendido la importancia de estudiar la vida (muerta), personalidad y características de Satanás. 

Si estamos en guerra contra Satanás, porque la carta a los Efesios nos recuerda que nuestra guerra no es contra carne ni sangre, sino contra seres espirituales que se encuentran bien organizados (parafraseando).  Mientras Satanás encuentre un lugar en la carne de las personas débiles no será necesario enfrentarse tal y como es.

Una cosa si aclaro que, si bien es cierto que estamos en guerra contra Satanás, la verdad es que no estamos llamados a enfrentarle como se enfrentarían dos boxeadores, sino a resistir sus ataques permaneciendo en fe para que huya de nosotros (ver Santiago 4.7).

Conclusión

Demonios o ignorancia

Sin duda alguna llegamos a la conclusión de que siempre estaremos influenciados por espíritus y demonios, por lo tanto, es importante identificar contra quien estamos luchando, si la situación está siendo influenciada por demonios o espíritus o es plenamente ignorancia.

Una o la otra ninguna de las dos es buena delante de Dios, ciertamente el estudiar y conocer nos saca de la ignorancia, sin embargo, la ignorancia en si también es muerte delante de la presencia de Dios (ver Oseas 4.6).

Yo no entiendo como muchas personas juzgan nuestra fe como creyentes por boca de otros o prejuicios ya existentes.  No por nada la biblia llama dichosos aquellos que no vieron, pero creyeron (ver Juan 20.29.  Al menos, si no crees en nada de lo que la biblia dice, date la oportunidad de acercarte a Dios en oración y pídele de todo corazón que te muestre Sus secretos ocultos (ver Jeremías 33.3)

¿Que necesitamos para ir a la guerra?

Conocer la palabra de Dios – este punto es el primero y el más importante, tanto así que la palabra de Dios establece que por falta de conocimiento Su Pueblo perece.

Oseas 4.6 (RVR60)

6Mi pueblo fue destruido, porque le faltó conocimiento. Por cuanto desechaste el conocimiento, yo te echaré del sacerdocio; y porque olvidaste la ley de tu Dios, también yo me olvidaré de tus hijos.

Vestirnos de la armadura de Dios – en esteépico pasaje bíblico(Efesios 6.10) Pablo nosenseña que es necesario armarnos de los pies a la cabeza, es decir que debemos tomar muy en serio nuestro armamento y preparación para poder resistir contra de las artimañas de Satanás.  Un detalle muy importante que nos revela este pasaje es que Satanás también está organizado.

Efesios 6.10–12 (RVR60)

10Por lo demás, hermanos míos, fortaleceos en el Señor, y en el poder de su fuerza. 11Vestíos de toda la armadura de Dios, para que podáis estar firmes contra las asechanzas del diablo. 12Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes.

No desistir en medio de la prueba – no todas las pruebas son motivadas por Satanás, sino que Dios también puede probarnos para que demostremos cual nuestra real fe es.  Pero cuando los ataques vienen, las tentaciones se presentan, vengan de quien vengan, es necesario que nos mantengamos firmes.   Esto nos llevara a un nivel mayor de fortalecimiento en la fe.

1 Corintios 10.13 (RVR60)

13No os ha sobrevenido ninguna tentación que no sea humana; pero fiel es Dios, que no os dejará ser tentados más de lo que podéis resistir, sino que dará también juntamente con la tentación la salida, para que podáis soportar.

La parábola del juez injusto (ver Lucas 18.8) sugiere que cuando Cristo regrese no habrá mucha gente sobre la tierra.  Nos hace un llamado a permanecer en fe en medio de un mundo en el que la piedad es pura apariencia y cualquiera puede aparentarla, incluso el juez injusto que no quería perder su paciencia y cedió ante la ciudadana.  De la misma manera si este juez que era injusto, apoyo a una persona cuanto más Dios nos ayudara a nosotros si permanecemos en fe.

En el próximo estudio estaré hablando sobre el ministerio de los ángeles.


[1] Cayuela, N. L. (Ed.). (1997). Diccionario general de la lengua española Vox. Barcelona: VOX.

[2] Ventura, S. V. (1985). En Nuevo diccionario biblico ilustrado (p. 449). TERRASSA (Barcelona): Editorial CLIE.

[3] Beeke, J. (2008). La lucha contra Satanas: Conociendo al enemigo sus debilidades, estrategias, y derrota (p. 9). Graham, NC: Publicaciones Faro de Gracia.

[4] Beeke, J. (2008). La lucha contra Satanas: Conociendo al enemigo sus debilidades, estrategias, y derrota (p. 9). Graham, NC: Publicaciones Faro de Gracia.

[5] Beeke, J. (2008). La lucha contra Satanas: Conociendo al enemigo sus debilidades, estrategias, y derrota (pp. 15–16). Graham, NC: Publicaciones Faro de Gracia.

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