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El cuidado de Dios

En la obediencia se encuentra la bendición. ¿Debemos de preguntarnos, donde queremos habitar eternamente? El salmo 91 nos ayuda a reflexionar sobre el cuidado de Dios y Su morada.

Reflexionando sobre el estar en Su morada

Salmo 91:1-6

   1  El que habita al abrigo del Altísimo

Morará bajo la sombra del Omnipotente.

   2  Diré yo a Jehová: Esperanza mía, y castillo mío;

Mi Dios, en quien confiaré.

   3  El te librará del lazo del cazador,

De la peste destructora.

   4  Con sus plumas te cubrirá,

Y debajo de sus alas estarás seguro;

Escudo y adarga es su verdad.

   5  No temerás el terror nocturno,

Ni saeta que vuele de día,

   6  Ni pestilencia que ande en oscuridad,

Ni mortandad que en medio del día destruya.

El Salmo 91 es una declaración de fe de parte del autor y expresa, sobre todas las cosas, confianza en Dios.  Analizando el primer versículo, el autor menciona cuatro palabras claves las cuales son habitar, abrigo, sombra y frío.

Las palabras habitar y morar tienen significados similares, sin embargo, la palabra habitar sugiere un tiempo de estadía temporero, mientras que la palabra morada sugiere un tiempo de estadía permanente.  Cuando nosotros habitamos, experimentamos la gracia de Dios de una manera genuina, terminamos quedándonos permanentemente en ese lugar.

En una congregación, por lo general se encuentran los creyentes que van de visita y aquellos que son miembros parte de ese cuerpo.  Es un deber de parte del cuerpo de miembros, incluyendo a los líderes y gerenciales hacer valer las otras dos palabras abrigo y sombra a las personas que visitan la iglesia.

Por otro lado, el salmista contrasta las palabras abrigo y sombra.  Como sabemos, el abrigo es para protegernos del frío y la sombra es para protegernos de los rayos del sol.  El salmista estaba convencido en fe de que no importa el problema, la situación o circunstancia en la que nos encontremos, estar en la casa de Dios es un lugar de refugio y salvación.  Esto porque ejecutamos el propósito de congregarnos correctamente, es decir que nos alimentamos de Su palabra, nos llenamos de Su presencia y buscamos hacer Su voluntad para con nuestra vida.

Para reflexionar:

¿En el lugar en que estoy es una habitación o una morada?

¿En el lugar en que estoy me están dando el cuidado que necesito?

¿En el lugar en donde estoy me siento que es un lugar de refugio?

Oración guía:

Dios ayúdame a encontrar y permanecer en tu morada, recibir tu cuidado, aprender a serte fiel y hacer tu voluntad en mi vida.  En el nombre de Jesús.  AMEN

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